¿Hay sonidos que curen el Alma? A veces es tan difícil ser solo una persona, ya que dentro de nosotras hay tantas voces que vienen y van y una gran variedad de posibilidades que yacen latentes. A pesar de los roles personales y profesionales que todas tengamos durante una vida, hay momentos cuando el trabajo, la pareja, familia y amigos dejan a nuestro corazón y espíritu pidiendo algo más.

Rainer Maria Rilke, en sus notas a Malte Laurids Brigge escribe acerca “de la vida no vivida en la cual uno puede morir”. Cuando nuestras vidas no parecen ser suficientemente grandes para nuestra alma, miramos al arte, o a la música.

La música nos llama a tantos niveles que anima aspectos de nuestra alma que necesitan ser reconocidos. Posee la habilidad para activar contradicciones que se hallan durmientes dentro de nosotros. Nos conecta con una parte profunda que ansia salir sin saber cómo.

La verdad es que la utilización del sonido es tan antigua como nuestra civilización. Si revisáramos la historia de la humanidad veríamos que el ser humano estaba conectado a su cuerpo, emociones, a su comunidad y a la naturaleza a través de rituales, de actividades de canto o danza y era parte de su vida diaria.

La vida moderna provoca al ser humano fácilmente una fragmentación interna. Una desconexión de su centro y de su esencia. La mujer actual se encuentra con un rol exterior, muy demandante y a la vez con unas necesidades internas que de no ser contactadas en diversas etapas la llevan a una desconexión con la vida.

Todas esas emociones o sentimientos no vividos o expresados van cristalizándose dentro de nosotras, van haciendo mella sino buscamos una salida constructiva para estos. Estas emociones nos ponen en contacto con nuestra dualidad, con partes opuestas de nosotras mismas que nos llevan a reprimir una a costa de la otra. Carl Jung ya afirmaba en su tiempo que los opuestos constituyen la anatomía básica de la psique y que unirlas es nuestra labor esencial.

Hay muchísimas opciones hoy en día para expresar artísticamente tu vida interna, bien sea a través de una actividad lúdica o bien si uno quiere ver el origen de sus inquietudes y quiere ser contenido en un ambiente terapéutico puede aprender a conectar con su centro a través de actividades que promueven la escucha interna.

Una de estas es a través del sonido. Esta modalidad puede ser utilizada terapéuticamente para sanar y traer un equilibrio espiritual al alma. El sonido tiene la habilidad de penetrar las células del cuerpo, la mente consciente e inconsciente, lo visible e invisible. Puede viajar a través del tiempo y el espacio.
El sonido es suave, efectivo y poderoso pudiendo ayudar a sanar en diversos tipos de molestias o enfermedades.

La terapia del sonido puede ser utilizada para hacer frente a problemas tales como: bloqueos corporales, frente a las emociones dolorosas, para mejorar nuestra consciencia corporal, para relajar nuestro sistema nervioso a un nivel profundo, aliviando el estrés o la ansiedad, nos ayuda a estar más en conexión con nuestra intuición a través de la escucha externa e interna, ayudando a restablecer el equilibrio de los hemisferios cerebrales. Reactivando las funciones cerebrales y neuronales.

Esto a su vez nos ayuda a tener más claridad y visión en nuestra vida mejorando nuestra concentración.

La terapia del sonido utiliza tanto la voz del terapeuta como la del receptor y utiliza una variedad de instrumentos que restablecen el equilibrio de los órganos internos a través de la vibración , estimulan la energía vital , la actividad de las ondas alfa y el equilibrio del sistema endocrino mediante la vibración de la hipófisis o pituitaria.
La voz es el espejo de nuestro mundo interior. Es tan único como nuestras huellas digitales y actúa como un mapa de nuestro cuerpo, personal, colectivo y de nuestra historia. Podemos enseñar a nuestra voz a modularse precisamente en aquellas áreas que necesitemos sanación.

La voz humana es superior a cualquier instrumento porque tiene alma, corazón y conciencia y porque además refleja la resonancia espiritual de la persona que emite el sonido. Nuestra voz tiene una imprenta espiritual con la que hemos tratado de contactar desde que nacimos, un código personal que define nuestra historia, crecimiento y raíces ancestrales.

El cuerpo al equilibrarse estimula la generación endorfina y dopamina lo que facilita la sanación de áreas corporales, emociones y pensamientos.

Tiene efectos positivos en casos de artrosis, problemas circulatorios, depresiones, fobias, problemas neuronales.
La voz humana es una de las herramientas más poderosas que posee la humanidad. Cada palabra que pronunciamos lleva el tono de nuestro sonido como instrumento de comunicación y sanación. Comprender como entonar y usar ese instrumento de manera efectiva cambia no solo nuestra conciencia, sino también afecta a aquellos que son receptores de esos sonidos.

Publicado para la revista Dona mayo 2010