Existe un interés creciente en el uso de la frecuencia del sonido para mejorar la salud. Y la investigación lo respalda.

En el ámbito de las técnicas de curación, el trabajo sonoro ocupa un espacio curioso: se ha utilizado durante miles de años -piensa en los cantos de tonos de Asia Central, por ejemplo-, pero también en las fronteras de la neuro-ciencia moderna.

Hace 15 años la gente también era exceptica con el yoga. Actualmente la gente se da cuenta de que el sonido es un medio viable para abordar la angustia, mejorar el aprendizaje, incluso trabajar con un niño autista.

En la actualidad la terapia del sonido se conoce mundialmente y se aplica individualmente o como terapia complementaria.

Gran parte del trabajo actual se basa en la investigación de los años 70 del biofísico Gerald Oster. Oster demostró que cuando se toca un tono en un oído y se toca un tono ligeramente diferente en el otro oído, la diferencia hace que el cerebro cree un tercer tono interno, llamado sonido binaural. La teoría es que esto sincroniza las ondas cerebrales en ambos hemisferios, un proceso llamado “arrastre de ondas cerebrales”.

Cuando el cerebro está sincronizado, hay más enfoque.

El arrastre de ondas cerebrales no está exento de sus escépticos, pero algunas investigaciones lo apoyan. En 2008, la revista Alternative Therapies en Salud y Medicina publicó una revisión de 20 estudios de arrastre de ondas cerebrales y los resultados de los pacientes. La conclusión fue que el arrastre de ondas cerebrales es una herramienta eficaz para utilizar en el funcionamiento cognitivo déficits, estrés, dolor, dolores de cabeza y síndrome premenstrual.

La ciencia detrás de la curación con sonido sugiere que el trabajo de sonido puede ayudar con problemas de comportamiento. “Diferentes patrones de ondas cerebrales afectan las emociones”, dice Bill Harris, quien creó los productos de Holosync. Su sistema utiliza sonidos como la lluvia y cuencos de cuarzo (no hay latido o melodía) con un tono pulsante debajo. También utiliza afirmaciones personalizadas, que la gente graba con sus propias voces.

Yo tambien lo utilizo ya que cada paciente necesita una afirmación o sinido personalizado y luego pueden practicarlo. Al practicar entras en un patrón de ondas cerebrales. Haces que el cerebro se organice a un nivel más complejo. Se necesita lo que se puede manejar emocional e intelectualmente y lo empuja más alto.

A mi consulta llega gente con dolor, y molestias creadas por el estres.

El sonido puede aumentar la inmunidad y tratar el insomnio, de acuerdo con Jamie Bechtold, un terapeuta de sonido que vive en Los Ángeles.  La verdad es que la mayoría de la gente que viene a mí consulta es a causa del estrés y la ansiedad. Para las aflicciones como los músculos tensos, resfriados y dolores de cabeza, utilizo diapasones en los puntos de acupuntura. Sobre todo los uso en los músculos de la espalda que se relaján completamente usando esta vibración”. También combino sesiones de  relajación con gong o cuencos de cuarzo . “La música grabada está bien, pero con música en directo puedes sentirla. El suelo vibra. Las ondas sonoras rebotan por todo el lugar. “

Jeffrey Thompson, fundador del Centro de Investigación Neuroacústica, dice que las diferentes frecuencias apuntan a las diferentes densidades en el cuerpo. Utiliza una mesa de terapia de sonido vibroacústica. “A medida que las frecuencias disminuyen, de 500 a 400 hercios (un hertzio es un ciclo por segundo), lo sientes más en los músculos, luego en las articulaciones y luego en los huesos. Podemos dar un masaje vibratorio, hasta el final de sus células. Puede hacer trabajo craneal con sonido, y trabajo en los órganos. Está encontrando frecuencias para elevar las células del cuerpo a un estado súper sanador, reconstruyendo más tejido.

Hay más en la ciencia del sonido ahora nunca. Sabemos lo que está ocurriendo molecularmente.” En el futuro, siento que lo que pensamos acerca de la curación de sonido se llamará medicina de frecuencia.
Rosa Puerto