NADA YOGA

MÚSICA, SONIDO Y VOZ

Hay distintos tipos de yoga (hatha, asthanga, raja, bakti, tantra, etc.) pero todos persiguen un mismo objetivo. Partiendo de educar y disciplinar el cuerpo a través de las asanas y una correcta respiración teniendo como punto final, no sólo el bienestar físico sino el desarrollo de aspectos espirituales; mejorar la energía y el acceso del individuo a su propio interior procurándole paz, equilibrio y armonía al cuerpo, la mente y el espíritu.

Existe también el yoga del sonido: Nada yoga. Nada significa en sánscrito vibración, sonido. Se designa con este término al sonido más puro, la manifestación del sonido sutil interior, lograr el equilibrio a través del sonido interno del propio ser.

Veremos como la música, el sonido y la voz tienen incidencia, como el yoga, en el bienestar del ser humano.

Sonido y voz

¿Qué significa persona? Persona (per-sonan) significa a través del sonido.

El sonido de nuestra voz puede revelar nuestros estados emocionales y rasgos de nuestra personalidad.

En la primera etapa de bebé el ser humano modula la voz y el canto como una necesidad instintiva. Es la dinámica inicial para luego expresarse a través del lenguaje.

“El lenguaje no es una actividad simple, sino un complicado conjunto de asociaciones funcionales sujetas a estímulos recibidos por el cerebro mediante el sistema nervioso a través de: los órganos de la audición, respiración y deglución tendientes, todas, a un fin determinado: la comunicación simbólica de la realidad sensible” (1).

El lenguaje es mucho más que audición (captar vibraciones con el oído) y motricidad (movimiento de la lengua, la boca, la laringe etc.) simplemente asociadas. Es una síntesis de experiencias visuales, auditivas, táctiles y propioceptivas; “una especie de duplicación del mundo externo e interno que se percibe a través de las diferentes sensibilidades, a las cuales hemos dado una representación simbólica en forma de sonidos o grupo de sonidos vocales” (2).

El bebé mediante sus experiencias de gritar, escucharse, admirarse y controlarse va elaborando el condicionamiento audio-vocal. Este proceso continúa durante toda la vida del individuo mediante la formación de un circuito de emisión audio-controlada, tanto de la intensidad y frecuencia como de la calidad tímbrica de la fonación.

Trabajar la voz produce cambios en nuestro ser ya que debemos poner atención a la respiración; esto nos hace tomar conciencia de nuestro cuerpo y desarrolla en el plano psicológico mayor confianza en uno mismo, mejorando la autoestima.

Comenzando por nuestra propia escucha podremos escuchar a los demás, pudiendo percibir, en la voz que escuchamos, sensaciones y sentimientos no expresados verbalmente. Debiendo así aprender el arte de escuchar.

La voz es el primero y más natural de los instrumentos. Nuestra energía vibra produciendo sonido y no sólo está presente en nuestro interior sino que hay energía en toda la naturaleza, en el mundo que conocemos y en estructuras mucho más amplias.

La ciencia ha comprobado que toda materia está formada por átomos cuyos contenidos son partículas u ondas en continua vibración y que dicha vibración produce sonidos. Cada objeto, según su estructura física o sus características específicas, posee sonoridad. Basándonos en esto tanto el planeta como todo el cosmos genera un sonido, es “la música de las esferas” que describiera Pitágoras refiriéndose al movimiento de los astros.

Pero el concepto de sonido va unido, en el caso del ser humano, al sentido del oído capaz de percibirlo. Según el Dr. Alfred Tomatis todos los nervios craneales conducen al oído; se piensa, también, que el oído está neurológicamente relacionado con los nervios ópticos y a su vez con el nervio vago. Este nervio afecta la laringe, bronquios, el corazón y el tracto gastrointestinal; por consiguiente la voz, respiración, el ritmo cardíaco y nuestra digestión se ven afectado por lo escuchado.

El oído es un órgano controlador del canto y del habla, como del equilibrio y la escucha. Cuando escuchamos todo el cuerpo se ve involucrado de algún modo, todo el sistema nervioso se pone al servicio del oído: el hombre se vuelve una gran antena receptora cuando decide escuchar.

El sonido emitido moviliza sensaciones internas, el oído estimula al cerebro y éste genera procesos psicoquímicos que se traducen en un impulso nervioso; podríamos decir que el lenguaje y la música proporcionan al cerebro la recarga suficiente para que esté en continua actividad creativa.

Notas (1) y (2) LAS TÉCNICAS VOCALES Cap. I. 9) El lenguaje y el sistema nervioso.

Música

Existen varias teorías sobre el origen de la música.

En “Cratilus” Platón da la base a posteriores teorías argumentando que la música es una natural correspondencia entre significado y sonido; el resultado de un arrebato emocional espontáneo, una forma de auto expresión y comunicación.

Para Darwin en cambio, la música nace para aumentar la atracción sexual. De hecho muchos animales danzan y emiten sonidos diferentes a los habituales mientras cortejan a sus parejas.

Una tercera teoría considera que la música se origina en el ritmo de nuestro propio organismo; tal vez por eso muchas tribus de aborígenes usan cantos curativos y sobrenaturales para restablecer la salud de sus enfermos, poniéndole más énfasis a la música que a las medicinas.

Estas y otras teorías expresan algo similar: ya sean emociones, sentimientos o necesidades físicas como sexo o salud la música es la expresión profunda de nuestro ser, la necesidad de comunicación con nosotros mismos y con los demás.

La música es un tipo especial de sonido. Es una estructura cuyos sistemas vibratorios incluyen ritmos, divisiones, proporciones y armonías que existen en el mundo natural como en el construido por el hombre.

Hay una música sutil en todo lo que nos rodea, en la lluvia, un arroyo que corre, en el viento, en la risa o el llanto de un niño.

La música nos acompaña y la necesitamos como una manifestación de nuestro propio interior, ya que el cuerpo es en sí una pequeña orquesta; la música tiene la capacidad de combatir o nutrir algunas de nuestras emociones, afloja las tensiones nerviosas, tiene el poder de calmar estados de dolor y desaliento.

La música interesa porque es música, expresa algo más allá del ego, más allá de la personalidad; el compositor crea con su música un bálsamo para su herida interior que no sólo le sirve a él sino a todos los que la escuchan, se podría decir que transforma el sufrimiento en un fenómeno curativo para él y los demás.

Los fundamentos teóricas del Nada yoga (yoga del sonido) se encuentran en algunos libros sagrados como el Sama Veda (escrito aproximadamente entre 800 y 500 a.C. anteriormente se transmitía en forma oral), cuyos cantos (en sánscrito antiguo) se utilizaban para elevar el espíritu. Se sostenía, ya en esa época, que el sonido, por sí solo, podía crear diferentes estados de conciencia.

La tradición yóguica e hindú pone especial énfasis en el recorrido y en el uso apropiado del sonido, ya que éste remueve bloqueos energéticos negativos transformándolos en positivos tanto en el cuerpo físico como en el psíquico y facilita la sanación, la creatividad y el aprendizaje sobre uno mismo.

Música y sonido han sido utilizados como técnicas terapéuticas para ayudar al desarrollo progresivo de la mente, a la distribución de la energía para favorecer la salud y alineación del cuerpo físico y sutil. Los sonidos armónicos actúan sobre las estructuras óseas y musculares y activan la circulación sanguínea, retrasando el envejecimiento de las células por el flujo continuo de oxígeno.

Para la filosofía hindú el sonido se iguala a la conciencia universal, al proceso de la creación, quien quiera acercarse a la música hindú se enfrentará con reflexiones filosóficas sobre la materia (sonido), el espacio (disposición de las notas musicales) y el tiempo (estructura rítmica).

El tratado de Sanghitranakada (Océano de perlas de la música) del año 1204 d.C. de Samgadeva es un compendio de alabanzas al sonido.

El yogui repite el OM (sonido universal o creador) y mantras; mantra significa “pensamiento que libera y protege”, son sonidos o palabras que cuando se recitan o cantan tienen la capacidad de cambiar la conciencia de quien los emite.

Hay miles de mantras en la tradición hindú algunos unen al recitador con alguna deidad o forma de energía. Otros otorgan al emisor “Shiddhas” o poderes específicos. Los mantras se emplean para activar y energizar los chakras.

El 5º chakra (Vishudi chakra) que se ubica a la altura de la nuca en las vértebras cervicales C6 y C7 detrás de la garganta, es denominado centro laríngeo; desde allí se crea y controla el lenguaje y la escucha, es el puente que une nuestra forma de pensar y nuestro sentir. Es el punto de unión de los chakras inferiores con los superiores, es a través de él que expresamos nuestras experiencias, sentimientos e ideas y la comprensión y percepción de nuestro mundo interior, instintos y deseos, transmitiendo hacia el exterior el contenido de los demás chakras a través del sonido y la voz.

Conclusión

Desde que el hombre pudo emitir sonidos y crear el lenguaje ha puesto de manifiesto su necesidad de comunicarse y expresarse.

Explorar en nuestro interior a través de sentir y escuchar las necesidades de nuestro cuerpo físico y sutil nos facilita el encuentro con nosotros mismos. A través de la voz y utilizando el yoga como disciplina integradora del ser podremos reencontrarnos con nuestra propia música ó sonido, logrando armonizar y afinar con el mundo que nos rodea. Este reencuentro nos proporciona un estado de armonía y bienestar, de tranquilidad y seguridad.

Este estado de buenaventura nos proporciona el medio para comunicarnos a través de la música y el canto; el cantar o tocar un instrumento nos devuelve un estado de mayor bienestar logrando a su vez, un deseo más profundo de continuar cantando o ejecutando música, de transmitir y contagiar a quienes nos escuchan esta sensación de paz y armonía.

Yoga, música, sonido y voz se complementan y unen para transformarse en una herramienta sumamente completa en la exploración de nuestro interior.

“El dulce sonido atrapa al ciervo, la dulce música encanta a la cobra, el dulce Nada atrae a la mente” del Nada Yoga de Sri Swami Sivananda.

Rosa Puerto