¿Qué significa ser reina en tu reino para una mujer?

Es estar en contacto con tus necesidades, emociones, sueños y sentimientos. Saber cuidar de tu espacio, conectar a diario con lo que sientes y quieres.

¿Cómo conseguirlo?

Para empezar necesitamos abandonar la princesa que está esperando la salve un príncipe.
La clave de su poder es la inspiración y el amor.
Dejar de querer salvar o cambiar a los demás en nuestras relaciones.
Entregarnos al compromiso de escucharnos para poder tomar las decisiones adecuadas.
Saber pedir ayuda.
Saber decir NO.
Saber poner limites
Disfrutar de tu compañía
Permitirte ser tu misma
Mostrarse ante los demás sin miedo, tal y como eres
Ser amiga de ti misma
Celebrar tu vida
Abrazar todo lo que tú has sido, eres y serás.
Ser honesta y sincera
Crear claridad en tus palabras y acciones
Aceptar la responsabilidad de tu vida al 100%
Es la que hace lo que le gusta, siente pasión por lo que hace.
Se compromete con sus objetivos. Tiene un plan de acción para esos objetivos.
Nunca compite, pero si coopera.
Reconoce sus cualidades
Reconoce fácilmente las cualidades de los otros
Sabe que no hay fracasos, lo vive todo como un aprendizaje
Siempre quiere lo mejor para sí misma y para los demás
Confía y delega
Tiene espíritu de servicio y lo practica
Comparte con los demás su abundancia
Tiene tiempo libre
Es alegre
Humilde
Creativa y sencilla
Tu amor hace que tu vida se desarrolle y crezca.
Amas por el puro placer de amar.
Amas incondicionalmente
También eres dulce y conectas fácilmente con la ternura por ello los niños y los animales se acercan a ti.
Eres expresiva y muestras tus emociones y sentimientos sabiendo que cada persona es bella por sí misma. No hace falta cambiarla.
Para recuperar tu trono puedes conectar con el arquetipo de la emperatriz, la magia sagrada, la mujer empoderada de sí misma, la madre universal, una femineidad equilibrada, activa, afectiva, inventiva, instintiva y sensual.
La Emperatriz representa el mundo físico. Nos enseña a conocer nuestras emociones y sentimientos a través de la autoexpresión, nos muestra que cada persona es bella por sí misma, sin necesidad de cambiar. Nos recuerda que no debemos reaccionar negativamente a los reveses de la vida.
La Emperatriz está representada por Venus, una mujer que va de frente, se valora, se quiere y se sabe bella e inteligente, no necesita que nadie se lo reafirme, tiene autoestima, seguridad en sí misma. No espera sentada en un baile a que la saquen, ella decide con quien baila, y a quien seduce. Ella tiene claro que el sexo es para disfrutar.

Hay un parecido entre el símbolo de Venus con un espejo de mano, y lo que cada uno valora es
su propio reflejo que <<lo que amamos es un reflejo de nosotras mismas>>

Y sin embargo, muchas personas tienen problemas para definir sus valores, sus necesidades y deseos, quizás por el concepto trasnochado de pecado, que tiene todo lo que produce placer, fruto de nuestra educación religiosa Judeocristiana.

Siento que en la actualidad las mujeres hemos aprendido a valorar nuestras necesidades, anteponer nuestros deseos y a dilucidar, sin que las emociones tiñan nuestras decisiones, qué queremos de una relación, hasta donde estamos dispuestas a dar, sin traicionar nuestra esencia femenina, desde la libertad de no necesitar, desde la autosuficiencia y conocimiento que somos personas completas, no necesitamos muletas ni lastres, sino un compañero de viaje que nos acompañe.

¡Reflexiona sobre lo que realmente quieres en tu vida y lo que buscas y necesitas en una relación!
No te conformes con minutos arañados a base de insistir, que el amor no se pide, es algo que debe fluir libremente.

Rosa Puerto

Psicoterapeuta, arte terapeuta, terapeuta de sonido