El tono de una nota es qué tan alto o bajo suena. Una frecuencia más alta es un tono más alto, que corresponde a vibraciones más rápidas u “ondas más estrechas” y mayor energía. El tono más bajo se debe a vibraciones más lentas.

El físico francés Joel Sternheimer descubrió que: “mientras se ensambla una proteína a partir de sus 20 aminoácidos constituyentes en la ‘Fábrica de células’ llamada ribosoma, los aminoácidos (movimientos) se ralentizan considerablemente … por lo que puede producirse una vibración o una frecuencia calculado … y transcrito en el ancho de banda acústico, como una nota … “(Jean-Pierre Lentin, Keelynet.com) .

El punto de Sternheimer es que la vibración de cada aminoácido corresponde a una nota. Si tocas las notas, correspondientes a los aminoácidos, en el orden en que se combinan en una proteína, se produce una melodía. Cuando la melodía de los aminoácidos se reproduce en la misma planta, su crecimiento aumenta hasta en un 250 por ciento y se mejora la resistencia a la sequía y las enfermedades.

Así como las plantas han demostrado ser afectadas positivamente por las melodías de Sternheimer, hay muchos investigadores que estudian los efectos de los tonos y las melodías en la salud del ser humano, las ondas cerebrales y los estados de conciencia. Específicamente, Annette Kearl, MA, MT-BC, ha dicho que dentro de la música de Beethoven hay melodías de ACTH (molécula renal), alfa 1-antitripsina (molécula pulmonar) y citocromo (molécula hepática). Robert Monroe, quien fundó el Instituto Monroe, descubrió que escuchar grabaciones de tonos específicos producía fenómenos psíquicos en los oyentes. El médico francés , Alfred Tomatis, demostró que los tonos más altos cargan la neo-corteza del cerebro, dando energía a las personas.

Los científicos han documentado que ciertas ondas cerebrales corresponden a un estado fisiológico en el que se producen productos químicos beneficiosos en nuestros cuerpos. Los fabricantes de máquinas de sonido y luz dicen que los sonidos especiales pueden inducir ondas cerebrales delta y theta. Los productos químicos que se producen en los estados cerebrales delta y theta son: endorfinas (para sentirse bien), catecolaminas (vitales para la memoria y el aprendizaje), DHEA (aumento de la resistencia a las enfermedades), disminución del cortisol (ralentiza el proceso de envejecimiento), vasopresina (aumenta la serotonina para facilitar dolor) y melotonina (ayuda para dormir).

Otros beneficios documentados que acompañan a los estados de ondas cerebrales delta y theta incluyen la experiencia de tranquilidad, control del dolor, estados meditativos, creatividad, euforia, emoción, atención enfocada, resolución mejorada de problemas, mayor memoria, curación acelerada, modificación del comportamiento, mejoras en la salud mental y emocional.