MÚSICA EN DIRECTO: 

Tambor u Otras Percusiones 

Chamanes y músicos a través de la historia han llevado a sus oyentes a estados de éxtasis o de profunda transformación. El ritmo repetitivo de la percusión, especialmente del tambor, repro- duce el recuerdo intrauterino que el ser humano alberga en su interior. Todos y cada uno de nosotros nos familiarizamos con el primer sonido dentro del útero materno. Allí, en un estado relajado y contenido, oímos el ritmo cardiaco de nuestra madre y otros sonidos externos. 

Este recuerdo se activa en el oyente a través del ritmo repetitivo de un tambor, pudiendo llevar al paciente a un estado regresivo sanador. Aquí el receptor puede o bien entrar en estados alterados de conciencia a través de bailar al ritmo de la percusión, o bien estar estirado en el suelo y receptivo a las vibraciones de la música. 

Cuencos de Cristal de Cuarzo 

Los bellos sonidos cristalinos producidos por los cuencos de cuarzo son empleados con el n terapéutico de armonizar los campos sutiles y la memoria celular, creando vibracionalmente estímulos de auto-sanación. 

La frecuencia cristalina del sonido de los cuencos calma, relaja, libera tensiones y estrés, equilibrando los hemisferios cerebrales. Restablece el equilibrio del sistema endocrino mediante la vibración de la hipó sis o pituitaria, estimulando la actividad de las on- das alfa o meditación profunda, regeneración celular, reactivando las funciones cerebrales y neuronales, estimulando así la producción de endor na y dopamina. Se realiza una sanación de áreas corporales, emociones y pensamientos del paciente que descansa durante la sesión estirado en una cama o en el suelo. 

Sonidos que nos seducen con su mágico in ujo, nos envuelven con su poder sanador de efectos relajantes, nos invitan a caminar sin prisas, a contemplar, silencio, mística belleza y armonía, lo universal y lo íntimo, lo onírico y lo real. 

A parte de limpiar profundamente tu aura y centros energéticos, este tipo de terapia favorece la conexión con planos vibracionales más elevados y ayuda a elevar tu estado de conciencia. 

Cuencos, Campanas, Crótalos o Gongs Tibetanos
Como en la anterior modalidad, el terapeuta hace sonar los instrumentos pero esta vez por encima del paciente que yace en una camilla o en una colchoneta en el suelo, para así poder relajadamente, integrar los sonidos armónicos de estos instrumentos ancestrales. 

Cuencos Tibetanos 

De origen tibetano ahora los encontramos principalmente en Nepal y en la India. 

En un principio, y del mismo modo que se hacía con las campanas, los cuencos se elaboraban con la proporciones del bronce acústico: cuatro partes de cobre, una de estaño, y pequeñas cantidades de otros metales como el plomo o la plata, que se añadían para conseguir mayor resistencia y pátina más lustrosa. Sin embargo, se generalizó el uso de una aleación de siete metales, pues su sonido poseía más resonancia y riqueza armónica que el simple bronce… Esta aleación tenía además una correspondencia con los planetas del sistema solar. Hoy en día se construyen los cuencos a partir de una aleación de bronce acústico, es decir, cobre y estaño, a la que se puede añadir, los otros cinco metales en proporciones muy pequeñas. 

Pueden tocarse de dos formas:
Sonido por Percusión:
El material con el que golpeemos el cuenco, la fuerza que em- pleemos, así como el lugar del golpe, será lo que determine la construcción de frecuencias del sonido. Generalmente se usa una Baqueta de Madera que puede estar forrada de piel, caucho o al- godón para amortiguar el choque. También se usan los dedos o el puño. 

Sonido por Fricción: 

Si frotamos el borde del metal con una baqueta de madera o piel, un sutil sonido va naciendo en el cuenco. Al ir aumentando la pre- sión y la velocidad sobre el mismo, crece el sonido y la frecuencia. 

Una vez encontrado el sonido que más nos agrade, controlar esa presión y velocidad, pues llega un momento en que el cuenco vibra demasiado y puede que la madera chirríe. Hay que tener paciencia hasta encontrar el juego de muñeca adecuado. 

La experiencia de hacer sonar varios cuencos a la vez es muy sugerente, pues los armónicos de unos y otros van chocando y generan un caleidoscopio sonoro muy hipnótico. Conviene que estén de alguna forma relacionados, bien por su timbre, por su nota o por su contraste. 

Dependiendo del tamaño los utilizaremos en terapia para diferen- tes nalidades. 

Durante una sesión, el terapeuta puede o colocarlos encima del paciente o trabajar con ellos rodeando al paciente con el sonido. Puedes utilizarlos para armonizar un centro, todos o tan solo limpiar el aura. 

Campana Tibetana 

Esta campana ha experimentado una gran difusión de la mano del budismo tibetano. Desde hace siglos se usa en innumerables rituales de las diferentes escuelas budistas. 

Su sonido es de una gran riqueza de armónicos y logra permanecer (resonar) largo tiempo en el vacío. Esto es debido a la estudia- da aleación de metales y una fundición cuidadosa, que tan solo los artesanos tibetanos son capaces de conseguir acertadamente. 

Existen diferentes tamaños y su sonido es más agudo o más grave si la campana es menor o mayor. También la resonancia en el tiempo es más largo en las campanas de gran tamaño. La más común es la de tamaño mediano, aunque la grande posee un sonido majestuoso y la pequeña consigue un agudo especial. 

La campana ha de cogerse con la mano izquierda (símbolo de las fuerzas femeninas de la naturaleza) y el Dorje con la derecha (masculino) mientras se recita algún mantra (oración repetitiva) o se concentra la mente en algún hecho bondadoso o para realizar una sanación o una limpieza áurica. 

Los Crótalos o Címbalos 

Del griego krotala – son unos instrumentos muy antiguos que aparecen representados en los bajorrelieves asirios y egipcios, y que estuvieron presentes en la música griega, fundamentalmente al servicio de la danza. La mitología los hace aparecer a menudo entre las manos de las Musas. 

Consta de dos platillos de metal, generalmente de bronce, sujetados entre ellos por un cordel asidos entre el pulgar y el índice. Se golpea uno contra otro acercando los bordes de ambos con delicadeza, produciendo una sonoridad aguda con un especial timbre cristalino. 

Es utilizado, bien para crear un efecto pausado cuando se utilizan otros instrumentos para ofrecer un baño sónico al receptor de la sesión, o bien al nal de una sesión de terapia de sonido para ob- tener un efecto calmante. 

Gongs 

Parece ser que los primeros gongs se hicieron en Indonesia y de ahí se extendieron por toda Asia. En la forma más primitiva, el Gong habría penetrado en Asia bajo la influencia de la cultura griega; la expedición de Alejando propagó el gong hacia Oriente. 

Posteriormente la expansión del budismo contribuiría a su expansión por el mundo. 

Su aleación de metales está muy valorada por seguir la vieja escuela de construcción de los Cuencos Tibetanos, con bronce acústico de gran sonoridad. 

La forma plana le da un sonido muy expansivo. Tocándolo en el centro suavemente conseguimos la nota meditativa y a su alrededor, su propagación comunicativa. Si golpeamos el borde conse- guimos extraer el sonido más grave del gong. 

Su gran sonoridad lo hace apropiado para usarlo como Sonido Invocación, Llamada o Limpieza. También su vibración permite usarlo como masaje sutil. 

La clave para la e cacia del gong es su capacidad para sumergir completamente a una persona en una capa de tonos. El gong se basa en el principio musical de que todos los tonos de igual amplitud mantienen resonancia, añadiendo a ellos mismos (a nivel acumulativo) para producir tonos. 

Los Gongs producen un amplio espectro de armónicos que lavan el cuerpo. También hay una gran cantidad de reverberación producida por un gran gong, este sonido continuará durante un número de minutos ayudando al oyente a sumergirse en un estado de paz profunda. 

A mayor tamaño del gong, más grave se hace el sonido, la resonancia en el tiempo aumenta y el espectro de colores auditivo también. 

Si se golpea con distintas mazas: algodón, caucho, goma de rebote, varillas metálicas, etc., su sonido varía y la gama de armónicos es mayor. 

Didgeridoo 

El didgeridoo es un instrumento de viento (o aerófono) ancestral utilizado por los aborígenes de Australia. Básicamente es un tubo de madera, el cual se hace sonar al hacer vibrar los labios en el interior. 

Se ha usado ancestralmente como objeto ritual y de mimetización teatral con el entorno, como acompañamiento de la voz y también como instrumento solista. 

Dentro de los clanes aborígenes, y todavía hoy en día, denota distinción en el rango o casta de las capacidades del músico que lo toca. Generación tras generación es transmitido un sistema propio de ser tocado por los clanes. 

Las connotaciones arcaicas y el sonido característico del didgeridoo lo convierten en un instrumento óptimo para la terapia de so- nido tanto para el que toca –que puede utilizarlo como instrumento para guiar sus meditaciones, al tener que observar constantemen- te el sistema respiratorio–, como para el que escucha, pudiendo inducir a estados de relajación profunda al oyente además de pro- porcionarle una limpieza áurica a través de los armónicos… 

Aquí el paciente puede sentarse o estar estirado. El terapeuta diri- girá el digeridoo a las partes afectadas del cuerpo. 

Tambura 

La Tambura es el instrumento de acompañamiento más extendido en India. Se trata de un cordófono de cuatro cuerdas a nadas en un acorde alrededor de la tónica.
Carece de trastes y el único acorde que genera el instrumento actúa como pedal de acompañamiento. Existen tres tipos principales de tambura. 

Se utiliza conjuntamente con la entonación de mantras sagrados produciendo un estado muy relajante al oyente. 

Monocordio 

El Monocordio es un instrumento musical antiguo con caja armónica, como la guitarra, de una sola cuerda, que se tocaba con una púa y servía de diapasón. 

Pitágoras hizo famoso el monocordio, instrumento que utilizó para identi car y de nir los intervalos musicales y en la enseñanza de la teoría pitagórica de la relación entre los números y la música; entre otras cosas, demostró que la frecuencia del sonido es inversamen- te proporcional a la longitud de la cuerda. 

En la actualidad los terapeutas de sonido lo utilizan como bases para su trabajo en sono-terapia, pero algunos han construido ca- mas en las que, en la parte superior, hay un monocordio acoplado. 

Los armónicos producidos por este instrumento ayudan al paciente a conectar con un estado profundo de conciencia, liberando tensiones y llevándolo a un estado de relajación física, mental y emocional. 

♪ Esto tan solo son ejemplos de unas cuantas posibilidades o formas de aplicar la Terapia de Sonido, pero no excluye las que no he nombrado. 

Copyright Rosa Puerto (pag.51-60 de mi libro Terapia de Sonido 2010)