La disonancia proviene de la fragmentación. Y los seres humanos nos fragmentamos cuando reprimimos traumas, shocks o emociones. El cuerpo es sabio, y por eso, cuando nos desconectamos de nuestro cuerpo emocional, el cuerpo físico empieza a enviar seña- les incoherentes, aquí la música proporciona un efecto poderoso de resonancia que restaura el campo bío-energético. 
Cuando restablecemos la armonía interna ya no experimentamos los bloqueos que anteriormente no dejaban uir la información vibratoria a nuestro cuerpo.Cuando enfermamos, se debe a que alguna parte de nosotros no está vibrando en armonía consigo misma, o con las demás partes, o con el entorno. 
Si volvemos a experimentar un evento traumático en nuestra vida y las paredes de nuestro ser vuelven a sentir una fuerte sacudida, podemos, a través de la terapia de sonido, restaurar de nuevo la fluidez ayudándonos a sanar y aceptar los desequilibrios que experimentamos. 
Copyright Rosa Puerto (pag.31-32 de mi libro Terapia de Sonido 2010)