Nuestros ancestros sabían que el sonido es una de las energías más transformadoras y sanadoras del planeta. 
Antiguas religiones, y losofías han creído desde tiempos milena- rios que el origen del universo fue creado por la “palabra” o “un sonido”. Si miramos a través de los linajes históricos, religiosos y culturales de los egipcios, hebreos, celtas, chinos o cristianos, todos ellos hablan del sonido como un principio divino. El sonido es el actor principal. 
Las raíces de esta creencia acerca del poder del sonido también pueden encontrarse en la cultura etíope, la de los aborígenes australianos, o en los templos griegos o romanos y en los indios norte americanos. Por ejemplo: la tribu de los indios Hopi, creen que la vida en el planeta fue creada por la mujer araña que cantó la creación para que ésta ocurriera. Los indios norteamericanos, usan el término “medicina” más extensamente que los que practican la medicina alopática moderna. “La medicina” como la entienden ellos, es una fuerza beneficiosa, el origen universal del bienestar, bondad, y totalidad. 
En los Vedas de la tradición Hindú “al principio existía Brahmán y con él la palabra, y la palabra es Brahmán”. 
En la tradición Maya, en el Popul Vhul, los primeros hombres fueron creados con el poder de la palabra. 
Las dinastías chinas comparaban la música con la fuerza de la naturaleza y la honraban por su grandeza. 
O en el antiguo testamento, encontramos textos que dicen: y el Señor dijo “hágase la luz” y en el nuevo “Al principio había la palabra, la palabra estaba con Dios y la palabra era Dios”. 
Tal como lo descubrieron las antiguas civilizaciones, todo el universo está en un estado natural de vibración llamado resonancia. 
El sonido se ha utilizado como fuerza sanadora durante miles de años. 
Todas las antiguas civilizaciones usaron el sonido para curar. Algunas de estas culturas tradicionales que aún sobreviven en la actualidad, entienden el sorprendente poder curativo del sonido. 
Desde la antigüedad hasta el Medievo, la música era a menudo compuesta y tocada con un fin curativo. Sus escuelas dieron una gran importancia al conocimiento y utilización del sonido. 
Todas ellas entendían la vibración como principal fuerza genera- dora del universo. Y por tanto sus maestros se dieron cuenta de la capacidad sanadora que el sonido tenía para prevenir, tratar y curar. 
En la Biblia nos han contado que David tocó su arpa para hacer desaparecer la depresión que padecía el rey Saúl. 
Los egipcios creían que el dios Thot creó el mundo tan solo con su voz. Y en sus papiros de más de 2.600 años, encontramos referencia a sus curas para la infertilidad y los dolores reumáticos.Los antiguos griegos creían que la música tenía el poder de sanar el cuerpo y el alma. Usaban la flauta y la lira para tratar enfermedades como la gota y la ciática. Está escrito que la depresión que Alejandro El grande tuvo, fue restaurada a través de la música de la lira. Además Pitágoras no solo fue un gran matemático griego sino que en sus escuelas se enseñaba el poder sanador de la música. Nichomachus, un filósofo y matemático de la escuela de Pitágoras fue el primero en escribir un tratado sobre el canto armónico. 
En todas estas civilizaciones se consideró que a través del canto, el ser humano creaba un puente entre la tierra y el mundo espiritual. 
Pero al acercarse al mundo occidental, la música solo ha conservado su objetivo estético – es decir, para entretener o acompañar 
un acto- ignorándose o desapareciendo sus aspectos funcionales. En cambio, en muchas culturas aborígenes de alrededor del mundo, la música sigue siendo una importante parte de los rituales de sanación. 
Durante siglos, chamanes han curado enfermedades y ansiedad a través de cantos o palabras sagradas. Hoy en día pueblos enteros, desde el África al Ártico continúan tocando tambores, cantando o bailando para llegar a estados de éxtasis espiritual. 
Las culturas tradicionales que aún hoy en día sobreviven, comprenden profundamente el notable poder curativo del sonido. 
La sociedad del siglo 21 tan solo está empezando a redescubrir la importancia que tiene el sonido y la música en nuestras vidas. 
Copyright Rosa Puerto (pag.20-23 de mi libro Terapia del Sonido 2010)